
Tiempo atrás abordamos en Circula Seguro el síndrome de apnea e hipopnea del sueño, el SAHS, explicamos en qué consistía, cómo reconocer los síntomas y además lo vinculábamos al gravísimo problema de caer dormidos cuando conducimos. No es un trastorno despreciable por cuanto se calcula que entre un 4% y un 5% de la población lo padece… aunque no se le haya diagnosticado jamás en la consulta del médico.
Tradicionalmente, el problema de la detección del SAHS radica en una cuestión de operatividad de la prueba necesaria: la polisomnografía, para la que son necesarias ocho horas, tanto como dura el sueño de la persona a la que se realiza, y que causa larguísimas listas de espera. Mientras tanto, gran parte de los conductores que padecen SAHS no diagnosticado siguen conduciendo, ajenos quizá a que el síndrome multiplica por siete su probabilidad de sufrir un siniestro vial, mientras que un tratamiento adecuado reduce esos niveles hasta equipararlos prácticamente con los de cualquier conductor sano.
Pero, después de todo, hay una esperanza para todas esas personas, y para quienes las rodean.



