
Me remito a lo que leo en el facebook de José Luis, uno de nuestros lectores más fieles y consagrados: ya es posible hackear un coche con un simple CD de música, acceder a las diferentes centralitas del vehículo y cambiar su firmware sin pestañear hasta hacer que el pobre coche se quede absolutamente ido. Y no, la música del CD no tiene por qué ser de Camela, no hace falta para volver loco al automóvil.
Yo había oído leyendas urbanas sobre coches que se abrían con un cartón de Ducados, con un magiclick Kogan o hasta con un móvil Motorola que llevara dentro una tarjeta pirata del Canal+ envuelta en papel Albal, aunque todo lo atribuí a la respetable estupidez humana, siempre dispuesta a sorprendernos. En este caso, sin embargo, estamos hablando de experimentos universitarios aparentemente solventes: tú mete en la radio del coche un CD que contenga archivos mp3 enriquecidos con eso que se llama “código malicioso” y le abrirás las puertas a quienes quieran entrar en las centralitas electrónicas del vehículo. Si llegado el caso el coche ya no te reconoce como su legítimo, te habrás ganado su complejo de Edipo por haberle metido según qué por según dónde.


no viene dado ni por la velocidad ni por el estado de la vía y llega sin avisar al conductor, que se convierte en víctima cuando los ladrones se ceban con sus pertenencias aprovechando el caos generado por un atasco de tráfico.

