
Ya hemos conseguido llevar nuestra moto hasta el circuito para hacer unas tandas, o lo que es peor, la hemos tenido que llevar al taller porque no nos funciona (ojalá que no). En todo caso, la hemos podido transportar de forma cómoda y segura gracias a un amigo que nos ha acompañado y nos echó una mano para cargarla y descargarla.
Pero la vida del motorista es solitaria y a veces no siempre podemos contar con la inestimable ayuda de un compañero. Alguna vez nos encontraremos con la necesidad de llevar la moto nosotros solos y a no ser que seamos uno de los 4 Fantásticos, tendremos bastante complicado aguantar y atar la moto con tan sólo dos manos. Pero no os agobiéis, con un par de truquillos ya veréis como somos capaces.





