
España tiene mucha tradición en el mundo de los rallyes. El norte de España, Cataluña o las Islas Canarias son algunos de los puntos neurálgicos de esta disciplina automovilística en nuestro país. pero contrariamente a lo que pasa en otras competiciones disputadas en circuitos, lugares creados por y para correr en ellos, en los rallyes, el público casi puede tocar los vehículos.
Es ahí en dónde tenemos que hacer hincapié. Como hemos dicho, en España hay mucha afición a este tipo de competiciones. Afición equivale a tramos llenos de gente y debido a la peculiaridad de la especialidad, mucha gente es sinónimo de peligro. Un coche circulando por velocidad de vértigo por carreteras muchas veces limitadas a 80 km/h o menos es un elemento muy peligroso. Por ello, los aficionados tienen que ser muy cuidadosos a la hora de escoger el lugar en donde ubicarse para verlos pasar. Prudente, ese sería el primer adjetivo que debe tener cualquier buen aficionado a los rallyes.




