
El último informe EuroRAP, elaborado por varios clubes automovilísticos europeos, revela que un 16,2% de la Red de Carreteras del Estado presenta un alto riesgo de siniestralidad. Llevado a una notación más plástica, podría decirse que esto afecta a casi uno de cada seis kilómetros de las carreteras de la Red.
Tradicionalmente se ha dicho que en la circulación intervienen el conductor, el vehículo y la vía. Ya explicamos hace algún tiempo que ese esquema se podía diversificar un poco más hasta llegar a un análisis integrador de la siniestralidad, donde son varios los factores que intervienen y varios son los responsables humanos de estos factores. En el caso de las vías que dependen del Estado, el dedo apunta hacia una dirección concreta, que es el Ministerio de Fomento.
Sin embargo, cuando hablamos de vías en mal estado solemos apelar al sentido común del conductor, que ante una vía en mal estado debe adecuar su comportamiento para no acabar en la cuneta. ¿Tiene eso sentido?










