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	<title>Circula seguro</title>
	<link>http://www.circulaseguro.com</link>
	<description>Blog dedicado a la seguridad vial, con información, consejos y reflexiones para circular más seguros</description>
	<pubDate>Sun, 15 Jun 2008 14:29:32 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Por el bien de todos, recuperemos la señal de stop]]></title>
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      <pubDate>Tue, 06 May 2008 22:01:15 GMT</pubDate>
      <author>Josep Camós</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" alt="Stop" id="image972" src="http://www.circulaseguro.com/images/2008/05/stop.jpg" /></p>

	<p>La señal de stop tiene otro nombre, menos sonoro pero mucho más descriptivo. <strong>Se llama &#8220;detención obligatoria&#8221;.</strong> Eso significa que, cuando un conductor llega con su vehículo a un cruce regulado con una señal o marca de stop, debe detenerse completamente, mirar si viene alguien por alguno de los dos sentidos de la calle que cruza y en caso negativo pasar.</p>

	<p>¿Cuál es el <strong>comportamiento habitual</strong> de buena parte de los conductores? Llegar hasta la señal o la marca de stop y, sobre la marcha, mirar a ojo de buen cubero si viene alguien y pasar. O pasar y luego mirar. O pasar sin mirar. Total, ya se parará el que venga por la calle que cruza, que yo tengo prisa.</p>

	<p><a name="more"></a><strong>Es lo que ocurre cuando el seguimiento de una norma se relaja. </strong>Se comienza haciendo un stop &#8220;de los de verdad&#8221;, dejando el vehículo totalmente quieto antes de la marca vial o antes del cruce si desde la marca no hay suficiente visibilidad. Tiempo después, el conductor comienza a olvidar eso de dejar el vehículo totalmente quieto, y pasa de largo como si el stop fuera un ceda el paso, eso sí, echándole un ojo a la otra calle. Luego, deja de explorar los dos lados de la calle que cruza. Al final, ni siquiera mira más allá de sus narices. ¿Para qué?</p>

	<p>Hay quien acude al texto legal para enarbolar la bandera del libre albedrío. Claro, porque según la Ley resulta que <strong>respetar la prioridad del otro </strong>simplemente significa no obligarlo ni a modificar su velocidad ni a desviarse de su trayectoria. Ahí viene cuando más de uno se echa al monte, aguza la mirada y dice: &#8220;bueno, me da tiempo&#8221;. Ese es el primer paso para ponerse en una tonta situación de riesgo. Es imposible &#8211; repito: imposible &#8211; medir la velocidad de un vehículo que se acerca. Como mucho, se puede calcular <em>grosso modo</em>, pero en ocasiones la jugada nos puede salir mal, bien porque calculemos de forma incorrecta, bien porque al conductor del otro vehículo le dé por acelerar, que está en su derecho.</p>

	<p>¿Significa eso que no debemos pasar un stop si viene un coche a 400 Km de distancia? Hombre, tampoco es eso. Siempre que circulamos debemos ser capaces de encontrar el equilibrio entre la <strong>conducción más segura</strong> (la que nos evita las situaciones de riesgo) y la <strong>conducción más eficaz </strong>(la que nos permite llegar a nuestro destino en un breve plazo de tiempo). Por eso dice la Ley lo que dice sobre el respeto de la prioridad del otro. Para que queden claros casos como este.</p>

	<p>Cuando comenzamos a derivar lo que dice la Ley para acomodarla a nuestros intereses particulares, rápidamente acabamos dándole la vuelta a la tortilla. De hecho, en ocasiones llega a darse la <strong>situación absurda</strong> de que cuando uno se detiene completamente en un stop, sus compañeros de viaje se lo comen a pitidos e insultos desde sus respectivos coches. Mientras, el conductor del vehículo que viene por la calle prioritaria te hace desesperados ademanes para que pases y pone cara de no comprender tu extraña actitud.</p>

	<p>Es el mundo al revés.</p>

	<p>Tendría su gracia si no fuera porque, cuando tenemos una norma es simplemente para que <strong>todos estemos de acuerdo en una forma de proceder.</strong> Veo una señal de stop y sé que debo detenerme. El conductor que circula con prioridad por la calle que cruza sabe que me voy a detener. Punto pelota. Si por el motivo que sea decidimos entre todos que el que tiene la señal de stop debe pasar y el otro debe aguantar mecha, no hay mayor problema. Pero entonces <strong>reformemos la Ley</strong> para que todos lo veamos de la misma manera, no vaya a ser que quede por ahí algún insensato que entienda que &#8220;stop&#8221;, en inglés, significa &#8220;parar&#8221;. Y luego, expliquémosle a todos los conductores, también a los extranjeros, que le hemos dado la vuelta a la Ley porque así nos parecía más molona.</p>

	<p>Si optamos por mantener el sentido de la señal de stop, siempre podemos pensar que el hecho de detenernos no nos va a restar demasiados segundos de nuestra vida, estaremos haciendo lo que es correcto y además nos evitaremos la posibilidad de tener algún que otro disgusto. <strong>Aunque no venga ni Dios por la otra calle.</strong> Precisamente porque en el mundo de la circulación, una sorpresa inesperada casi nunca tiene que ver con un regalito envuelto con un lazo y sí mucho que ver con un siniestro.</p>

	<p>Imagen | <a href="http://www.fotografiabarcelona.com/fotosdostemas/a2006a179a004905stop.jpg">Fotografia Barcelona</a></p>


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      <title><![CDATA[Sí: el carril de aceleración sirve para acelerar]]></title>
      <link>http://www.circulaseguro.com/2008/04/24-si-el-carril-de-aceleracion-sirve-para-acelerar</link>
      <guid>http://www.circulaseguro.com/2008/04/24-si-el-carril-de-aceleracion-sirve-para-acelerar</guid>
      <pubDate>Thu, 24 Apr 2008 10:56:01 GMT</pubDate>
      <author>Josep Camós</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" alt="Carril de aceleración" id="image876" src="http://www.circulaseguro.com/images/2008/04/carril_incorporacion.jpg" /></p>

	<p>Hay un punto esencial de la circulación que, aunque nos lo grabaron a fuego en nuestra más tierna infancia cuando estudiábamos para sacarnos el permiso de conducir, <strong>a menudo cae en el olvido </strong>cuando nos hacemos a la carretera. No hay más que echarle un vistazo al tráfico un día cualquiera a cualquier hora de la mañana o la tarde para ver hasta qué punto esto es así.</p>

	<p>Por eso hoy vamos a recordar <strong>cuál es el modo más seguro de realizar una incorporación</strong> sobre una vía rápida (ya sea autopista, autovía, vía para automóviles o una simple carretera convencional con el trazado propio de una vía de alta capacidad), aunque lo más importante es entender <strong>por qué ese es el modo correcto </strong>de realizar la incorporación.</p>

	<p><a name="more"></a>Para comenzar, hay que tener en cuenta que por una vía rápida la circulación se realiza a una velocidad elevada (lógico, de lo contrario estaríamos hablando de una vía lenta). Por esa razón, quienes pretenden entrar en una vía rápida deben hacerlo cuando no representen un peligro ni para ellos mismos ni para los vehículos que ya están circulando por ella. Dicho de otra forma, quienes quieran acceder a la vía rápida <strong>no deben irrumpir ni interrumpir, sino incorporarse </strong>a esa vía.</p>

	<p>Lo primero es <strong>observar, cuanto antes, el tráfico existente </strong>en la vía principal. La anticipación será un punto clave a la hora de evaluar este punto. Cuanto antes veamos, antes tendremos la información necesaria para evaluar cómo está el tráfico y antes podremos decidir con conocimiento de causa, esto es, con seguridad.</p>

	<p>¿Y qué hay que ver? Sencillamente, hay que comprender que el tráfico no es algo caótico sin orden ni concierto (de acuerdo, a veces el tráfico se acerca bastante a esta definición, pero no por lo general), sino que se organiza por <strong>flujos</strong>: detrás de un coche va otro, luego otro, luego otro y al final de esa tirada de coches hay un hueco hasta la siguiente ristra de vehículos.</p>

	<p><strong>Buscar el hueco</strong> debe ser nuestro objetivo cuando nos hallamos al inicio del carril de aceleración con el intermitente ya preparado y advirtiendo de nuestro propósito de incorporación. <strong>Nunca deberemos consumir el carril</strong> de aceleración si no estamos seguros de lo que hacemos. Así, <strong>al principio</strong> de este carril observaremos el tráfico, buscaremos con la mirada el hueco entre ristras de vehículos y nos <em>encapricharemos</em> del <strong>último vehículo de la ristra</strong> que hemos elegido.</p>

	<p>Pero no todos los carriles de aceleración son kilométricos. Los hay que más que un carril de aceleración son una broma pesada de un ingeniero de Fomento. En estos casos, siempre tenemos que tener claro que nuestra prioridad será emplear el carril para acelerar. Por lo tanto, si a simple vista no tenemos claro que podremos pasar <strong>nos detendremos, al inicio del carril, </strong>para elegir bien nuestro momento de entrar en la vía principal.</p>

	<p>A partir de ahí, será cuestión de <strong>elevar la velocidad</strong> de nuestro vehículo en una marcha lo suficientemente corta como para que el coche nos dé <strong>todo el empuje necesario</strong> (y la retención deseada si soltamos el acelerador). ¿Cuál será el objetivo? Ponernos <strong>a la altura del vehículo</strong> con el que nos habíamos <em>encaprichado</em> y, antes de llegar al final del carril de aceleración, pasar a la vía principal.</p>

	<p>Aquí se abren dos posibilidades:</p>

	<p><strong>Caso 1. </strong>El conductor del vehículo del que nos habíamos <em>encaprichado</em> no tiene demasiados problemas psicológicos y entiende que la carretera es de todos. Bien. Este conductor nos facilitará la maniobra, tal y como manda el Reglamento General de la Circulación. Si el conductor hace que su vehículo pierda velocidad suavemente (lo que observaremos por el retrovisor porque ese coche se quedará atrás), aceleraremos aprovechándonos del empuje que nos da la marcha seleccionada y pasaremos por delante de él. Si el conductor prefiere ayudarnos acelerando, creará un hueco tras él que nosotros aprovecharemos para incorporarnos.</p>

	<p><strong>Caso 2. </strong>El conductor del vehículo del que nos habíamos <em>encaprichado</em> tiene problemas de autoestima y cree que el mundo entero le debe algo. Bien. Aprovechemos su debilidad. Este señor querrá pasar a toda costa cuando vea que nos equiparamos en velocidad con él. Sencillamente tendremos que dejar ir el acelerador, nuestra marcha hará que el motor retenga el vehículo, pasaremos detrás aprovechando que nuestro <em>amigo</em> pisa el acelerador enfurecidamente y a otra cosa, mariposa.</p>

	<p>Lo que <strong>jamás debe suceder</strong> es que, en nuestra absurda disputa por un hueco, acabemos con el carril de aceleración. Porque si tenemos que detenernos justo al final, cuando tengamos que salir lo pasaremos mal. Y nuestro coche, con los frenazos y los acelerones, también. <strong>Un buen uso</strong> de los elementos de frenos, suspensión y ruedas es básico para <strong>alargar la vida de nuestro vehículo y para garantizar la seguridad, </strong>tanto de sus ocupantes como del resto de usuarios de la vía.</p>

	<p>Si es verdad que una imagen vale más que mil palabras, quizá esta mini-animación deje el asunto más claro que el texto que aquí acaba:</p>

	<p><img id="image903" alt="Incorporación" class="centro" src="http://www.circulaseguro.com/images/2008/04/incorporacion_.gif" /></p>


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