
Hace justo un año me dirigía a vosotros para explicaros que la primera vez siempre duele. Me refería al primer pequeño incidente que tuve en circulación abierta con otro coche. De hecho, fue tan temprana que aún estaba en prácticas. No habría conducido ni 40km en mi vida.
No fue gran cosa, un pequeño susto, un bocinazo por parte del profesor y una reacción algo exagerada de un anciano conductor con su propia técnica para rodear glorietas. No fue nada, pero fue el primero, y como siempre, dolió. Aunque ahora sé que, en realidad, todas las veces duelen por igual.




