
En la vida ocurre muchas veces que dos o más personas quieren acceder a un lugar, o a un servicio, donde sólo cabe un usuario a la vez. En el mundo animal, probablemente, eso desencadenaría una lucha de poder. Pero como somos civilizados (en teoría), entre todos hemos acordado unas reglas que nos permiten discernir el orden en que se otorga el turno. Básicamente es lo que llamamos hacer cola.
Hacer cola es algo que todo llevamos dentro, estamos más que acostumbrados a ello. Sobre todo, lo llevan dentro las embarazadas de mellizos. Desde pequeñitos nos enseñan a ponernos uno detrás de otro y acceder al aula de forma ordenada cada mañana. Lo tenemos tan interiorizado que basta con ver un montón de gente para que nos venga la frase «¿quién es el último?», incluso si no estamos muy seguros de qué aguarda delante del gentío.











