
Interesante, el debate que surge de la iniciativa que ha tenido la Policía Local de Vitoria-Gasteiz sobre no realizar más denuncias de infracciones muy graves a los conductores que, aun habiendo tomado algún tipo de droga, no presentan síntomas de encontrarse bajo sus efectos ni de causar riesgo para sí mismos o para el resto de usuarios de la vía.
¿Por qué es interesante el debate? Porque pone sobre la mesa un problema que arrastramos con la detección de drogas que afectan a la conducción. Si le echamos una ojeada a lo que recoge en su artículo 27.1 el Reglamento General de la Circulación sobre el problema de las drogas al volante, tenemos lo siguiente:
No podrán circular por las vías objeto de la legislación sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial los conductores de vehículos o bicicletas que hayan ingerido o incorporado a su organismo psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias análogas, entre las que se incluirán, en cualquier caso, los medicamentos u otras sustancias bajo cuyo efecto se altere el estado físico o mental apropiado para circular sin peligro.









Cuando nos ponen una multa por una infracción, puede ser más o menos merecido, pero cuando esa infracción no ha tenido lugar es simplemente injusto. Un caso más entre otros tantos: un chico de 18 años, conduciendo coche de sus padres, es multado con 190 dólares en Estados Unidos por circular con exceso de velocidad, la policía le sorprendió a 62 Millas/hora (~100 Km/h).
