
Llevamos unos días dándole vueltas al atropello de Castelldefels, en Barcelona, sucedido durante la pasada verbena de San Juan, cuando unos jóvenes cruzaron la vía del tren y fueron arrollados por un convoy que circulaba en aquel momento por allí, y aunque todo pasó cuando ellos cruzaban de un andén a otro, a mí me ha dado por pensar en lo peligroso que resulta que existan todavía más 2.800 pasos a nivel en nuestro país.
De todas formas, el peligro no está tanto en el paso en sí sino en el uso que se le dé. Quizá porque crecí a escasos metros de una línea férrea (que por fortuna ahora pasa bajo tierra), siempre he sido muy consciente del peligro que representa cruzar cuando hay un semáforo diciéndote que no lo hagas, y eso es porque desde que era un chavalín llevo una frase de mis padres clavada en el cerebro: “Cuidado con el tren”.




