
En medio de un debate social que poco o nada tiene que ver con la seguridad vial, se ha liado un monumental follón en Francia después de que una mujer de 31 años resultase multada por conducir con un niqab, velo islámico que según la Policía obstruye el campo de visión y por lo tanto es un peligro contemplado en el Code de la Route, el equivalente galo a nuestro Reglamento de la Circulación.
Ella dice que llevar niqab en cumplimiento del hiyab no le molestaba en absoluto y que lleva nueve años conduciendo con la cara tapada pero con los ojos al descubierto, y yo en principio le doy crédito porque no tengo por qué dudar de lo que dice, pero no puedo evitar pensar en alguna anécdota personal que he vivido enseñando a conducir a algunos jóvenes… aunque no llevaran velo ni fueran musulmanes, que yo sepa.








