
Aquellos ocupantes de un automóvil que padecen exceso de peso se dan cuenta antes que nadie de si la habitabilidad de un coche es buena o mala. El mejor ejemplo que conozco es un amigo que, midiendo dos metros, pesa 150 kilos. Le cuesta bastante acomodarse en un turismo normal a causa de su morfología.
Se ha demostrado que la obesidad puede beneficiar las posibilidades de supervivencia cuando hablamos de una colisión lateral, al estar las partes vitales del cuerpo humano más protegidas. Sin embargo para todo lo demás, el sobrepeso no es nada bueno. Lo dice Jeff Crandall, uno de los mayores expertos del mundo en biomecánica de impacto aplicada.
Partamos del supuesto de que los ocupantes llevan siempre el cinturón de seguridad abrochado. Recordemos que, en un accidente, la masa de nuestros cuerpos sin retención tiende a seguir en movimiento, el resultado es mucho más del peso normal del cuerpo.


