La nieve nos gusta en las postales y en el jardín, pero cuando se trata de moverse es una historia completamente diferente. Cuando las condiciones climatológicas son adversas en forma de lluvia fuerte, granizo o nieve debemos preocuparnos por nuestra visibilidad de cara a los demás, es decir, ser vistos.
La lluvia, por intensa que sea, no se acumula sobre la carrocería, pero con nieve (y en algunos casos con granizo) sí es posible que el vehículo se vaya cubriendo. ¿Qué debe preocuparnos? Sobre todo los faros, recordemos que con mal tiempo hay que llevar las luces de cruce obligatoriamente. Y si se ven, mejor. Fijáos en nuestro protagonista.
El calor de los faros colabora un poco en eliminar parte de la nieve que se acumula, pero puede no ser suficiente. Si nos estamos moviendo por una zona en la que nieva mucho, si es posible, hay que retirar manualmente la nieve que se acumule en los faros, intermitentes y grupos ópticos.






