
Entre el 10% y el 12% de la población sufre migraña. Esta es una enfermedad que afecta a personas de edades comprendidas entre los 18 y los 55 años. Resumidas estas dos frases en una sola idea, tenemos que es muy frecuente conocer a alguien que de forma más o menos continuada siente que la cabeza le va a estallar y que sólo puede realizar sus actividades diarias si se toma tal o cual pastilla. Y eso, obviamente, es un problema a la hora de manejar un vehículo, tanto por el dolor en sí y los efectos que este pueda ocasionar como por algunos de los paliativos que se emplean en estos casos.
Fruto de la preocupación que genera este problema tan habitual, el Grupo Medicina del Trabajo, en colaboración con la Asociación Española de Pacientes con Cefalea, la Fundación Migraña y FUNDACIÓN MAPFRE, ha creado la Encuesta Migraña y riesgo para la Conducción. El objetivo es conocer la percepción del paciente respecto a los efectos adversos de los fármacos y su interferencia con la conducción para así evitar los riesgos asociados a esta patología, minimizando consiguientemente la siniestralidad vial achacable a la enfermedad.
Sin embargo, este no es un problema exclusivo de las personas aquejadas de migraña. Hay muchas otras dolencias que necesitan ser tratadas con medicamentos que resultan altamente incompatibles con la conducción.



