
Como sabéis, llevamos la última semana dando un repaso a los conceptos Físicos que gobiernan el funcionamiento del turbo. Hoy, para terminar esta serie de artículos, comentaremos tres características del mismo: los cuidados de mantenimiento que requiere, los posibles problemas que puede traer una sobre-compresión del gas y, por último, las diferencias entre turbos diésel y de gasolina.
Recordemos que, esencialmente, el turbocompresor no es más que una hélice radial que comprime el aire que entra en los cilindros del motor, para que quepa mayor cantidad de oxígeno. Esta hélice está impulsada por una turbina que se mueve gracias al empuje de los gases procedentes del escape, por lo que recicla parte de su energía.










