
Llevo un tiempo tentado de escribir esta carta y hacerla llegar a quien corresponda, seguramente a la Comisión Europea para que la consideren a la hora de establecer criterios globales que luego van pasando fronteras al materializarse en la redacción de los diversos reglamentos de vehículos que pueblan la zona de la Unión Europea.
Pero como esto de enviar cartas me parece un poco anacrónico, y como además no creo que la cosa prosperase mucho más allá de una europapelera cualquiera, me voy a limitar a esbozar una simple reflexión sobre la verdadera necesidad que tenemos de llevar un claxon, una bocina, un aparato productor de señales acústicas, en nuestros vehículos, y sobre su relación con la seguridad vial.
Sí, sí. No me he vuelto loco. Por ahora.


Que la mayoría de conductores no se ajustan correctamente el reposacabezas es ya un clásico que podemos leer y escuchar habitualmente en los medios. Lo que no suena con tanta frecuencia es que muchas personas gradúan mal todo su asiento, incluyendo el respaldo y la distancia hasta los mandos.
