
Esta imagen no ha podido darse hoy en Madrid. El metro suburbano, o directamente Metro, ha estado cerrado por una protesta sindical y no ha habido servicio, ni servicios mínimos. Dicho servicio es imprescindible para el buen funcionamiento de una ciudad tan grande a las alturas que estamos.
Los que han estado avisados y han sido previsores, se han decantado por otros medios de transporte, como el tren, el autobús o el taxi. Otros, en cambio, se han curado en salud y han preferido unirse a los atascos de rigor con su coche particular.
Se supone que el Metro afecta fundamentalmente al área urbana, pero mucha gente lo ha notado en la periferia, con unos atascos muy superiores a los habituales. No solo la ciudad ha perdido fluidez por el aumento del tráfico, también la periferia. Ha habido mucho más coche de lo normal.









