Artículos etiquetados como Seguridad Vial en intersecciones

Ojo cruce, a la izquierda, sasar…

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Jaume escribió el otro día la manía-guión-falta de acortar las curvas por el arcén, y yo quiero complementar hoy ese texto con la otra manía universal, que es la de acortar los cruces invadiendo un carril de sentido contrario, lo cual es todavía más increíble y denota más desprecio por los demás conductores. Es muy habitual que los carriles no se respeten, eso ya lo sabemos (y esperamos que los sistemas de control de carril ayuden a mejorar en este aspecto), pero invadir un carril de sentido contrario en el que, incluso, hay coches parados en un STOP, es muy fuerte.

Si sois aficionados a los rallyes os sonará el titular, eso de “sasar”,… que era lo que Luis Moya le decía a Carlos Sainz cuando debían recortar una curva “por fuera”. Sin embargo eso lo podemos ver cada día en nuestra ciudad cuando un conductor hace un cruce como si fuese una curva redonda, invadiendo nuestro carril e, incluso, forzándonos a una esquiva innecesaria y que solo nos produce estrés. “Sasar” en ciudad no solo es peligroso, sino una falta de respeto a los demás por no respetar su carril (ni el propio), y no seguir la regla del “pivote”.
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¿Y si quitamos la fase amarilla del semáforo?

semáforo

Hace unos días leí una noticia que hablaba sobre las fases del semáforo. En concreto, sobre los sistemas TrafiRadar y VIP bikes de la empresa belga Traficon, se pretende alargar el tiempo que permanece el semáforo en su color amarillo o ámbar fijo en el caso de que necesitemos más tiempo para cruzar la intersección con seguridad.

Pienso que con dichos sistemas controlados mediante radares y cámaras se pone en duda la efectividad de la fase intermedia del semáforo además de crearse nuevos conflictos entre los conductores de automóviles, bicicletas y peatones por el tiempo que puedan tardar en cruzar la intersección. Pero… veamos por qué.

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Empatía en el semáforo

Salida de un semáforo: Preparados, listos, ¡ya! Salida de un semáforo: Preparados, listos, ¡ya!

Dicen los entendidos en Fórmula 1 que unas de las pocas cosas que el Ferrari de Alonso esta temporada son sus magníficas salidas. Arguyen que se debe a su evolucionado KERS. Yo, humildemente, discrepo. Tengo el palpito de que se debe a que el piloto procede de un país donde somos especialistas en salir disparados de un semáforo.

No me negaréis que lo llevamos en la sangre. Da igual si vamos a pie, en coche, bicicleta o moto, ejercemos gustosos el derecho capital a pasar cuanto antes mejor. Incluso si ello supone alegar daltonismo voluntario, todo vale para alargar unos segundos el siempre escaso verde.

Pero, ¿qué tiene de especial un semáforo que no tenga cualquier otro tipo de señalización en intersecciones? Luces de colores; vale, sí. Pero me refiero a algo más característico: que no tenemos más remedio que estar todos quietecitos durante cierto tiempo.

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Si los semáforos se volvieran locos

El semáforo más ambiguo del mundo

¿Qué harías si te encontraras con un semáforo tal y como el que vemos a la derecha de estas líneas? ¿Esperarías en la acera? ¿Cruzarías? ¿Ambas cosas a la vez?

Sin duda, la señalización semafórica cumple muy bien su función: regular, de forma automática, el orden en que los diferentes flujos de tráfico franquean una intersección. De forma que en ningún momento diferentes vehículos intentan pasar por el mismo lugar a la vez.

O, por lo menos, los flujos principales. A veces, los flujos secundarios (normalmente aquellos que giran) pueden eventualmente comparten el espacio con otros (por ejemplo, los peatones que cruzan la calle perpendicular), lo cual se suele indicar mediante ámbar intermitente.

Huelga decir que todo esto está sumamente interiorizado por todos los conductores,… aunque a menudo parece que el verde permanece en nuestras retinas algo más de lo deseable. Pero la norma general está muy asumida: rojo parar, verde tirar. Hasta el punto si los semáforos dejaran de funcionar durante la hora punta se formaría un buen caos.

La ley, que los expertos en el tema por favor me corrijan si me equivoco, viene a decir que si ninguna de las luces de un semáforo está encendida, entonces es como si no existiera. Utilizaremos las reglas por defecto para decidir quien tiene prioridad.

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Unión de carreteras

Fusión de caminos

La fusión de carreteras, a falta de un nombre mejor (si lo conocéis o si se os ocurre, por favor ponedlo en los comentarios) viene a ser el caso inverso de una bifurcación. Es decir, un lugar en que dos vías diferentes se fusionan para pasar a ser un sóla.

Se diferencia de una incorporación normal por el simple hecho que, en esta última, hay un efímero carril (de aceleración) que desaparece al cabo de unos metros, y los vehículos que circulan por él están obligados a entrar a los carriles principales de la vía a la que se incorporan, cediendo el paso, con cuidadito y todo eso que nos sabemos todos muy bien.

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Amarillo auto intermitente

Intersección

El amarillo auto (más conocido como ámbar, aunque a mi me recuerda más a una naranja que a un limón) tiene varios usos en seguridad vial. Pero, por lo general, suele significar indefinición. Y ante cualquier cosa indefinida, debemos extremar la precaución.

Indefinición porque el semáforo ya no está verde, pero aún no está rojo. En los intermitentes, indefinición porque ya no podemos asegurar que el vehículo siga el trazado de su carril. En el alumbrado de emergencia, indefinición porque no podemos asumir que el vehículo sé comporten de la forma habitual.

Pero, sin lugar a dudas, cuando el amarillo auto del semáforo es, además, intermitente nos encontramos con el colmo de la indefinición. Aunque no debería ser así, a todos nos dejan más que claro su significado en la autoescuela: que pasemos, si podemos.

En este contexto, sí podemos no significa pasar si la física deja el más mínimo resquicio a la posibilidad de llegar a atravesar de una pieza, que es lo que muchos parecen entender. Si podemos significa que debemos asegurarnos que nuestro avance no obliga a ningún otro usuario de la vía a modificar su trayectoria o velocidad. Y, además, no exime del cumplimiento de un stop.

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No te pases de la línea (bis)

Un paso de cebra

Me permitiréis que recicle el título que ya usé hace un par de meses, pero es que le viene que ni pintado a una obsesión que no me quito de encima en los últimos días cada vez que camino por la calle: el lugar donde se detienen los coches ante un paso de peatones.

Como otras tantas veces, permitirme que introduzca el tema con un ejemplo tan real como la vida misma, con pinceladas de dramaturgia. La protagonista es una madre de familia de mediana edad, que pesadamente vuelve a casa arrastrando un carro lleno de víveres para su familia.

El supermercado está en su misma calle, a unas manzanas de distancia. Eso sí, en la acera contraria. Para ahorrar tiempo, en vez de esperar en el primer semáforo, suele ir caminando por la acera hasta que llega a uno que esté en fase verde, permitiéndole el cambio de orilla.

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No te pases de la línea

Stop con linea de detención

No sé si recordaréis que hace unos meses un aficionado a los churros se saltó un stop y se estampó contra la puerta trasera izquierda de mi coche. Ocurrió en mi propia calle, así que cada vez que cojo el coche paso por allí, tanto al irme y al volver.

No es que haya quedado traumatizado, la verdad es que no fue nada, pero no puedo evitar prestar una atención especial al atravesar el cruce en cuestión.

Como suele pasar en todo buen pueblo pequeño, las calles que confluyen en ese lugar son muy estrechas, la ubicación de los diferentes edificios no se diseñó pensando en el tráfico rodado (a veces, me pregunto si pensaban en algo, la verdad). Sobre todo mi propia calle, que es de doble sentido, pero con numerosos estrechamientos donde dos coches no pueden pasar a la vez.

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Intersección divergente en diamante

DDI

¿Os acordáis el año pasado cuando hablamos aquí de las turboglorietas? Se trataba de un buen invento para “obligar” a los conductores a trazar correctamente las rotondas, evitando atascos y situaciones de peligro. Hace un par de años en Francia aparecieron las intersecciones divergentes en diamante o DDI (diverging diamond interchange), una magnífica solución para los cruces con autopistas.

Estos denominados intercambiadores de carreteras sufren un volumen de tráfico muy intenso, con multitud de cruces e intersecciones entre los distintos viales de acceso y salida de las autopistas y la carretera en la que desembocan, lo que produce atascos con suma facilidad en los que algunos vehículos se ven obligados a permitir el paso de hasta dos sentidos de circulación antes de poder ellos reemprender la marcha. Leer más…

Incorporación tras una curva

Incorporación tras una curva

Cuando estaba pensando en hablaros sobre este tema, en un primer momento pensé que la peligrosidad de situar una incorporación justo después de una curva es tan obvia que los señores que planifican nuestras vías seguramente las evitarían siempre que fuera posible.

Sin embargo, reflexionando únicamente sobre los tres recorridos que efectúo con mayor frecuencia (que no son demasiado largos, por cierto), me he dado cuenta que conozco cinco o seis lugares de ese estilo. De hecho, al conocerlos, son sitios donde siempre pienso «eh, Jaume, recuerda, por ahí con cuidado». Así que parece que es algo más común de lo que pensaba.

El peligro es máximo cuando la curva anterior a la incorporación vira hacia el mismo lado en que se produce la incorporación, normalmente la derecha. Porque en ese caso, los vehículos que circulan por la vía principal no tienen visión sobre la incorporación hasta haber completado el giro, cuando ya se encuentra muy cerca de la intersección.

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