
A medida que se hace efectiva la erradicación de los resaltos surrealistas de nuestro país comienzan a proliferar los llamados cojines berlineses como el de la foto, que son una alternativa a las bandas de goma que van de lado a lado de la calzada.
La ventaja de un cojín berlinés sobre un resalto de los de toda la vida es significativa. Por un lado, los conductores de autobuses no necesitan hacer virguerías para pasar un cojín berlinés, puesto que la anchura de sus vehículos es suficiente como para pasar el cojín dejándolo entre las ruedas. Por su parte, los conductores de turismos y furgonetas que sí moderan la velocidad pasan con mayor suavidad que la que se consigue en un resalto convencional. Y si esos conductores pasan sin moderar la velocidad, el golpe no es tan fuerte como el que da un resalto de los de toda la vida. De todas maneras, pasar por un cojín berlinés a una velocidad elevada, a la larga, acaba destrozando el coche.
La cuestión, entonces, es: ¿Cuál es el modo más seguro de pasar un cojín berlinés?



