Mirando por la ventana con el teléfono en la mano, esperando
Sobresaltada, apaga el impertinente despertador que ha abortado su sueño. Pero en vez de suplicar los sempiternos cinco minutos más, hoy salta de la cama con una sonrisa en la boca. Porque lo que le depara el nuevo día no es la rutina diaria de trabajo y estudios. No, hoy es ese día de la semana. Hoy va a ver su amor.
No hay tiempo que perder. El plan es pasar el día juntos en un romántico picnic, así que pasará a buscarla pronto. Y hay mucho trabajo de reconstrucción femenina que abordar delante del espejo. Rauda, se despoja del camisón y se mete en la ducha.
Con las últimas gotas del champú especial reparador resbalando por sus sienes, cierra los ojos soñando en el día que van a pasar. El merendero escondido en la sierra debe estar precioso en esta época del año. La última vez se cruzaron con unos jinetes… ¡qué hermoso era aquél caballo blanco! Si hay suerte, a lo mejor hoy pueden volver a verlo.







Aunque la Historia de los primeros medios de transporte sobre ruedas se pierden antes del nacimiento de Cristo, los accidentes de tráfico parecen como algo novedoso, cuando no es así. Ya en la época de los romanos hubo bastantes accidentes de cuádrigas y carruajes.
