
Ya hemos visto cómo lograr la máxima carga de baterías, ahora veamos cómo aplicarla de forma que nos dure. Si las baterías se agotan, no pasa nada, sólo que el motor térmico hará el 100% del esfuerzo y tendremos una pérdida de prestaciones, ya que el Prius se queda en 78 CV y el Civic en 95 CV. La conducción debe ser muy exigente o hay que estar subiendo pendientes un buen rato para que se descarguen.
Cuando queramos acelerar, a menos que se trate de un adelantamiento o incorporación que deba hacerse en el mínimo tiempo posible, no hay que pisar a fondo. Hay que ir aplicando presión en el pedal de forma progresiva, con incrementos muy suaves, de forma que evitemos revolucionar mucho el motor. Los cambios CVT aprovechan bien la fuerza a bajas revoluciones, si el motor térmico se revoluciona mucho, no hay mucha diferencia de empuje. Además, así evitamos que el motor eléctrico trabaje al 100% si no hace falta.
Por ejemplo, circulando por autopistas con control de crucero activado, si la pendiente es mínimamente ascendente, como está programado para mantener la velocidad, acelerará el motor, puede que incluso mucho. Si se revoluciona mucho, provocamos ruido adicional, perdemos confort y aumentamos la media de gasto. Es mejor utilizar el control de crucero para recorridos fundamentalmente en llano y controlar con el pie la carga de acelerador progresivamente, con mucha suavidad. Esto es válido con cualquier tipo de coche automático.




