
Con la proliferación de los GPS portátiles, todo el mundo puede disponer de uno de estos aparatos dentro de su vehículo, pero un uso incorrecto y una posición inadecuada, puede provocar situaciones de peligro que hasta hace poco no se tenían en cuenta. Y no sólo me refiero a que según la Ley de Seguridad Vial, se considera como infracción grave, multada entre 91 y 300 euros y retirada de 3 puntos del carnet, la manipulación del navegador mientras se conduce. Intentaremos ir un poco más allá y recapacitar, primero, sobre las posiciones inadecuadas en las que podemos llevar el dispositivo en cuestión.
A la vista de la foto que encabeza la entrada, vemos la situación de un navegador incorporado en un vehículo. Este se sitúa lo más cerca del cristal como es posible, pero sin interferir en nuestra visión de lo que ocurre a nuestro alrededor. Esta es una colocación óptima pues, algunos fabricantes, lo incorporan alojado a la misma altura de la radio, lo que nos obliga a apartar la vista de la carretera. Sin embargo, así situado y de un vistazo, podremos comprobar nuestra ruta sin apartar los ojos de la carretera.


Cuando nos ponen una multa por una infracción, puede ser más o menos merecido, pero cuando esa infracción no ha tenido lugar es simplemente injusto. Un caso más entre otros tantos: un chico de 18 años, conduciendo coche de sus padres, es multado con 190 dólares en Estados Unidos por circular con exceso de velocidad, la policía le sorprendió a 62 Millas/hora (~100 Km/h).

El dato es demoledor: las distracciones causan el 39% de los accidentes de tráfico en España. Justo el doble que el exceso de velocidad. Pero, como ya hemos comentado varias veces, señalar al conductor que excede unos límites de velocidad puestos a la bartola es lo fácil, y por lo tanto, lo que muy a menudo se hace. Parece que los únicos despitados que hay no son los conductores…


