
La experiencia en la conducción se nota cuando podemos presumir de buen conductor. Claro, dicho así pues todos dirán que todo puede valer si llevas muchos años al volante, argumentos sobre los kilómetros recorridos como si algunos recorrieran el Rally París-Dakar, situaciones críticas al estilo aventuras de James Bond que suenan como historias de la mili, presumir de poseer todos los puntos en el permiso de conducir… Y, así, un montón de ejemplos que identifican a cualquier conductor pero no al buen conductor.
Me explico, pero, primero quisiera advertir que cualquiera de nosotros puede identificarse con alguna de las conductas al volante que mencionaremos. Como prueba de ello, hay que decir que nadie nace con un volante entre las manos y que, sin ser espectaculares en plan: ‘menos mal que frené a tiempo’, no deja de ser un comentario de una clase sobre prevención vial por tratarse de una de las habituales acciones del conductor del día a día: la anticipación. Un piloto de avión acredita su experiencia con las horas de vuelo realizadas. En cambio, a los aspirantes al permiso de conducir, ¿le exigen algunas horas teóricas y prácticas?



