
Estamos en verano y ya hemos hablado veces y veces de los desplazamientos vacacionales, de las precauciones y de no tomarse a la ligera el hecho de salir de viaje con la familia. Y siempre parece que el riesgo está ahí fuera, en la carretera, que hay que ir con mil ojos y que todo lo inimaginable nos puede pasar. En parte es un poco así, pero sin el componente de exageración que le acabo de dar a mis palabras.
Hay otro tipo de riesgos que son, al menos desde mi punto de vista, por ejemplo intentar cubrir más kilómetros de una sola tacada de los que son recomendables por el sentido común. La prisa nunca es buena consejera, peor es que si nos ponemos en el contexto vacacional, la prisa no debería aparecer en ningún caso. ¿Es que no nos llega con el resto del año? En todo caso, ya sea para un viaje de vacaciones o un viaje de trabajo, nunca es recomendable “supervitaminarse y mineralizarse”, sobre todo si se trata de estimulantes que nos prometen resistir más kilómetros sin parar, o tener mejores capacidades al volante.











