
Una noche de verano, cuando volvían de una fiesta en coche, dos parejas de jóvenes en estado de embriaguez atropellan a una persona que transitaba por una carretera desierta. Confundidos y asustados, deciden arrojar el cadáver al mar. Quieren evitar el castigo de la justicia eliminando todas las pistas pero la conciencia les ahoga, tanto, que sufren pesadillas que no terminan
Es el argumento de una película de cine que no es nueva pero la rescato del archivo de mis favoritas para reflexionar sobre la conducta de los jóvenes. Si les parece, les invito a ver primero la película sé lo que hicisteis el último verano, basada en la novela de mismo nombre por Lois Duncan y luego me comentan.
En cualquier caso, sirve el argumento para demostrar que las conductas, vamos a llamarle, erróneas pasan factura a quién las comete. Evadir una responsabilidad no es corregir un error sino más bien cometer un error aún más grave. Por eso, esconderse es de cobardes y admitir un error es de valientes. No te compliques la vida y asume tu responsabilidad.




