Artículos etiquetados como Distracciones al volante

Las distracciones en la conducción y el buen hábito de la atención permanente

road trip

Conducir un vehículo es una actividad potencialmente peligrosa realizada en vías de uso colectivo. La atención a la conducción y a sus circunstancias es un pilar fundamental en la seguridad vial, y demasiado frecuentemente se ve disminuida por diversas causas. Según la Dirección General de Tráfico las distracciones causan más del 30% de los accidentes de circulación.

Veamos algunas causas y focos de distracción así como algunas pautas que favorecen la constancia y la intensidad en la atención que, como en casi todos los ámbitos, sólo cuando se consiguen convertir en hábitos llegan a ser realmente efectivas. Lograr el hábito de la atención continua a la conducción debería ser un objetivo importante de todo conductor.

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Uno de cada cuatro conductores utiliza el móvil mientras conduce, ¡alerta!

Teléfono móvil al volante

Por muchas campañas que pongan en marcha organismos públicos y privados o por mucho que lo digamos en los medios de comunicación parece que todavía hay un colectivo de conductores que no es consciente de los peligros de utilizar el móvil mientras conduce.

Así lo dicen las últimas encuestas: uno de cada cuatro conductores utiliza el smartphone a menudo o siempre mientras circula. Leer más…

El papel de los pasajeros, ¿ayudan o distraen?

El papel de los pasajeros del coche

Cuando hablamos de conducción, ¿es válido el dicho de ‘mejor solo que mal acompañado’? Pues depende. Para conducir con seguridad es fundamental mantener un alto grado de atención y hay pasajeros que nos lo pueden poner difícil.

Las distracciones al volante son una de las causas más frecuentes de siniestralidad y muchas de estas distracciones las pueden provocar nuestros compañeros de viaje, ya que según interactúen durante la conducción, pueden poner en peligro la seguridad. Un fuerte ruido en el asiento de atrás, una conversación acalorada, una mascota o un niño que reclama nuestra atención… son algunos de los casos que interrumpen nuestro grado de concentración en la carretera. Leer más…

Campaña #stopdistraer: No me distraigas, que conduzco

Distraer al volante

De pequeño, para ir al cole, debía ir en autobús escolar. Como ya me gustaba todo lo relacionado con el automóvil, procuraba sentarme delante para poder ver la carretera (salvo cuando tenía que tenía terminar los deberes, entonces me iba al fondo) y siempre me llamó la atención aquel cartel en el que se podía leer : “Prohibido hablar al conductor”. Entonces no entendía el por qué del cartel. Cuando empecé a conducir, lo entendí. Distraer al conductor es una mala idea.

Reconozcámoslo, cuando hablamos o nos hablan mientras conducimos, corremos el riesgo de distraernos con más facilidad. Según la DGT, el 30 % de los accidentes son fruto de la distracción al volante. El propio coche ya nos tienta con muchas distracciones en su equipamiento (música, navegador, etc), pero en muchas ocasiones son nuestros acompañantes los que nos distraen y no nos damos cuenta.

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Si escribes, no conduzcas

Si-escribes-no-conduzcas

¿Recuerdas, o al menos te suena, ese eslogan que dice “si bebes, no conduzcas”? Es de una campaña de la DGT de 1985 protagonizada por, nada más y nada menos, el cantante americano Stevie Wonder, para concienciar a los conductores españoles de que beber alcohol y conducir son dos cosas totalmente incompatibles. Pues tan vital como ese eslogan debería ser este otro: si escribes, no conduzcas.

Es un mensaje claro, y conciso, y habrá que repetirlo muchas veces, pues (salvo honrosas excepciones) estamos enganchados a los telefónos móviles. Si escribes, no conduzcas. Por favor, por lo que más quieras, por tus hijos, por ti mismo, por los demás, por ese niño que está cruzando la calle, porque es una irresponsabilidad, porque no te das cuenta de lo peligroso que es… por lo que quieras, pero si escribes, no conduzcas.

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De cómo valoramos los riesgos, y por qué lo hacemos tan poco

Riesgos
Un riesgo es la “contingencia o proximidad de un daño”, y una contingencia es la “posibilidad de que algo suceda o no suceda”. Como tal posibilidad, se puede estimar en un porcentaje desde el 0% hasta el 100%, y podríamos decir que el riesgo de sufrir una colisión es del 100% si circulamos hacia un muro y no frenamos, o que el riego de sufrir una colisión contra un muro es de casi el 0% si tenemos el coche apagado (casi, porque alguien puede empujarnos por accidente).

Sea como sea, el riesgo es algo que está presente en todas y cada una de las acciones que hacemos a diario: levantarnos en la cama, entrar en la ducha, desayunar, salir del portal, meternos en el coche, arrancar, ir al trabajo. Todo tiene un riesgo de salir mal: podemos torcernos el pie al levantarnos de la cama, resbalar en la ducha, atragantarnos con una madalena, recibir un macetero en la coronilla al salir del portal… ¿sigo? Lo que sucede es que la percepción del riesgo se puede relajar si su probabilidad es lo suficientemente baja. Y eso se suele confundir con “si esto nunca me ha pasado…”.
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¿Por qué distrae el manos libres?

Manos libres distrae

Cuando hablamos de las distracciones, el manos libres aparece como esa solución de compromiso que nos hemos dado los conductores para poder mantener un cierto equilibrio entre la agilidad que nos proporciona seguir con nuestro día a día mientras vamos circulando, por ejemplo sin desatender las urgencias del trabajo, y la seguridad de poder hablar por teléfono sin tener un aparato ocupándonos las manos.

Sin embargo, hay estudios (Instituto Tecnológico de Virginia, 2009; Univesidad de Utah, 2013; AAA Foundation for Traffic Safety, 2014) que demuestran que utilizar un manos libres distrae, por más que mantengamos la mirada en la carretera. Distrae tanto que dejamos de percibir hasta la mitad de las señales cuando ha pasado un minuto y medio de conversación. ¿Que por qué distrae el manos libres? En realidad, es sencillo de explicar.

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El último mensaje

Mensajes de móvilQue escribir mensajes mientras conducimos representa un grave riesgo vial es algo que hemos comentado hasta la saciedad. De vez en cuando, sin embargo, la forma de transmitir este peligro nos llega de la peor forma posible, como el ejemplo de algo que ha sucedido realmente.

Es el caso que nos ocupa hoy, con la imagen de este teléfono móvil que simboliza la muerte de Alexander Heit, un chico de 22 años. Estas que vemos fueron sus últimas palabras. Alex las dejó por escrito mientras dialogaba con un amigo:

Amigo: — Seh, mola XD sin problema. (…) Eh, tío, salgo durante una hora.
Alex: — Suena bien, tío, nos vemos pronto, ya te paso un tweet.

Esto fue lo último que escribió Alex justo antes de sufrir un gravísimo siniestro vial. No llegó a enviar su mensaje. Se salió de la vía y volcó con su coche. Resultó herido grave y falleció en el hospital. Leer más…

¿Quién iba a imaginar que estaría ahí?

Atención en carretera sin visibilidad

Me ha hecho gracia encontrar una campaña de la DGT en la que se trata de la distracción al volante con la misma imagen que utilizaba yo en el aula para explicar a mis alumnos los peligros de un camino excesivamente conocido: la falta de atención. Explicarlo por escrito resulta complicado, porque para transmitir la idea me iba de una punta a la otra de la zona magistral, reconvertida en escenario de mis payasadas; pero creo que podré con el reto.

La cosa es que explicaba yo cómo, por efecto del exceso de confianza, un conductor —al que daba vida yo mismo muy metido en mi papel— iba degenerando en el arte de acudir con su coche de casa al trabajo y del trabajo a casa. De casa al trabajo y del trabajo a casa. De casa al trabajo y del trabajo a casa.

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Hazlo porque somos amigos

No escribas mientras conduces
Hoy arranco con fuerza. Los amigos son una parte muy importante de nuestras vidas, y entre ellos podemos encontrarnos, por supuesto, a nuestros familiares. Familia y amigos forman nuestras vidas y les dan sentido la mayoría de las veces. Por eso debemos ser los primeros en tener un gran interés porque hagan lo correcto, porque no corran riesgos innecesarios ni se pongan en peligro, ellos mismos primer, y a los demás.

Sobre esto versa una interesante campaña de publicidad que ha realizado Volkswagen, en la que lo más importante es que se resalta el papel de nuestra propia presión social sobre nuestros amigos y familiares. Porque nosotros no podemos dejar de sentir la lealtad suficiente por ellos como para decirles “no escribas mensajes mientras conduces”, “no bebas si vas a conducir”, y tantos otros mensajes.
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