
En la primera entrega de esta miniserie estuvimos discurriendo sobre que los atascos se producen en el momento en que intentan acceder a un tramo determinado más vehículos de los que realmente pueden pasar por él. Por ese motivo, en la segunda entrega nos dedicamos a intentar estimar la cantidad de vehículos que pueden atravesar un tramo concreto.
Nuestro argumento se basaba en considerar que el espacio ocupado por cada vehículo es esencialmente la distancia de seguridad, proporcional a la velocidad. Esto será así cuando la vía esté justo en el límite de su capacidad. Si la afluencia de vehículos es menor, entonces la distancia entre algunos vehículos será mayor, claro: no todas las posiciones de la parrilla estarán ocupadas.
En estas condiciones límite, dedujimos que la capacidad total de la vía es aproximadamente la misma, independientemente de si el trafico es rápido o lento. También vimos que esta aproximación es válida para velocidades relativamente altas.












