
Aunque el título asuste, el problema es más frecuente de lo que parece. Los médicos llaman reflujo gastroesofágico al retorno del alimento o el líquido desde el estómago hacia el esófago. Esta acción puede irritar el esófago, causando acidez y otros síntomas menos comunes como dolor torácico, laringitis, faringitis, tos crónica, asma, dolor cervical, hipo y apnea de sueño.
Se calcula que un tercio de la población sufre de forma ocasional estos reflujos. Cuando estos reflujos son más que ocasionales, nos encontramos con la enfermedad del reflujo gastroesofágico, que afecta a un 5-10% de las personas.
Las molestias derivadas del reflujo patológico pueden distraer al conductor de la que debe ser su actividad principal: el manejo del vehículo. Por eso, se recomienda que la persona que sufre reflujo gastroesofágico no conduzca justo después de comer.


