
El amarillo auto (más conocido como ámbar, aunque a mi me recuerda más a una naranja que a un limón) tiene varios usos en seguridad vial. Pero, por lo general, suele significar indefinición. Y ante cualquier cosa indefinida, debemos extremar la precaución.
Indefinición porque el semáforo ya no está verde, pero aún no está rojo. En los intermitentes, indefinición porque ya no podemos asegurar que el vehículo siga el trazado de su carril. En el alumbrado de emergencia, indefinición porque no podemos asumir que el vehículo sé comporten de la forma habitual.
Pero, sin lugar a dudas, cuando el amarillo auto del semáforo es, además, intermitente nos encontramos con el colmo de la indefinición. Aunque no debería ser así, a todos nos dejan más que claro su significado en la autoescuela: que pasemos, si podemos.
En este contexto, sí podemos no significa pasar si la física deja el más mínimo resquicio a la posibilidad de llegar a atravesar de una pieza, que es lo que muchos parecen entender. Si podemos significa que debemos asegurarnos que nuestro avance no obliga a ningún otro usuario de la vía a modificar su trayectoria o velocidad. Y, además, no exime del cumplimiento de un stop.






