
Algunos dicen que conducir es como jugar a un videojuego. Con la enorme diferencia que si cometes un error no vuelves a aparecer en el mismo sitio parpadeando. Pero nosotros sólo podemos controlar nuestro coche. El resto de usuarios de la vida se mueven por si mismos, y no podemos hacer más que observarlos y prever sus reacciones. Es más como ver una película.
La mayoría de las veces, son películas de amor y amistad, con final feliz. Aquél conductor me cede el paso, este otro se cambia de carril para que me pueda incorporar, etc. Pero a veces, debo reconocer que las actitudes que he visto en otros conductores dan mucho más miedo que cualquier guión de Hitchcock. Si os apetece, hoy repasaré las tres películas de terror más taquilleras del año que llevo circulando.







