
Hasta hoy hemos dicho que, excepto en condiciones donde realmente suponga una mejora en la seguridad, la mejor respuesta a ¿se lo digo? es no; tanto si vemos que se va a equivocar de trayecto, como si está realizando una infracción. Hoy quiero tratar otra situación donde la respuesta es un NO aún más rotundo: conductores noveles.
En el fondo, está en la naturaleza humana. Cuando vimos a alguien que está al principio de una experiencia vital que hemos vivido, no podemos evitar adoptar cierta postura protectora. Sin embargo, en la conducción esta actitud paternal puede no ser tan adecuada. Y mucho menos, in-situ. Veamos por qué.




