
A partir del 1 de julio de este año, si queremos viajar en coche al país vecino, además de llevar algunos elementos que son obligatorios dentro del vehículo, como el triángulo de preseñalización de peligro y el chaleco de alta visibilidad, también será necesario llevar un alcoholímetro portátil homologado y listo para usarse en los casos que seamos requeridos. En caso contrario, a partir de noviembre, todo conductor que no lleve el alcoholímetro autorizado podrá ser sancionado con la multa de once euros.
El Gobierno galo se ha tomado en serio reducir sus cifras de mortalidad ligadas al consumo de alcohol al volante y pretende imponer esta nueva medida relacionada con la seguridad vial. De hecho, desde el pasado mes de noviembre, en las discotecas y bares franceses es obligatorio el uso de aparatos para detectar el alcohol en sangre a través de aire espirado y también los autobuses llevan instalados desde el 2010 alcoholímetros que impiden el arranque en caso de dar positivo su conductor.









