
El estado de Nevada ha concedido a Google la primera licencia de conducción autónoma, lo que da alas a la empresa del buscador no tanto a circular por las vías americanas, que ya lo venía haciendo desde hace años en periodo de pruebas, sino a conseguir su propósito más allá de Nevada y California, donde tiene su sede el gigante de internet y donde no es necesario un permiso especial para desempeñar este tipo de actividades. Quizá un día lo veamos funcionar en otros continentes.
El concepto no es nuevo. La idea de la conducción autónoma se remonta a la Feria Mundial celebrada en Nueva York entre 1939 y 1940, cuando dentro de la sección Futurama, dedicada a recrear el futuro a 20 años vista, se exponía una muestra de coches eléctricos alimentados por un circuito integrado en la calzada y dirigidos por radiocontrol. Ahora, aquel futuro está más cerca que nunca.






