
Hace unos días me pasé por una de esas charlas sobre Seguridad Vial en la Empresa que se están ofreciendo cada vez más, amparadas por el creciente y lógico interés social que existe en hacer disminuir la siniestralidad laboral vial, esa sublacra que hay dentro de las lacras que son la siniestralidad vial y la siniestralidad laboral.
Acudí al lugar de la mano de mi amigo Mikel Bort, ya sabéis, aquel mosso d’esquadra que ha hecho de la divulgación de la Seguridad Vial una noble afición y que por pura convicción personal se dedica a concienciar personas sobre los riesgos de la carretera.
De la charla en esta ocasión no os voy a contar demasiado (o nada), porque lo adecuado es asistir a una de ellas (la imparta quien la imparta), pero sí que me detengo en un detalle que me llamó mucho la atención y que tiene que ver con cómo funciona esto de la concienciación vial... en las empresas, y sospecho que en la sociedad en general.










