
Llámanse cuatriciclos ligeros (antiguamente “cuadriciclos ligeros”) a lo que en la calle conocemos como tamagochis, tacatacas y con cualquier otro apelativo, generalmente despectivo, que evoque algo minúsculo o con visos de aparentar lo que no se es. Y es que si hay un vehículo que cause estupor entre todas las personas con las que hablo sobre circulación (y son varias a lo largo del día) esos son los cuatriciclos ligeros.
Suele decirse que el problema de la tecnología no es la tecnología en sí, sino el uso que se le dé. En el caso de los cuadriciclos ligeros, tenemos unos vehículos dotados de un motor de 50 centímetros cúbicos que se venden con el reclamo publicitario de ser coches sin carnet, lo que a menudo causa que se les considere como vehículos de menor entidad o de menor importancia en el entramado vial, aunque al circular por nuestras carreteras raramente pasan desapercibidos.






