
Es cierto. Con la actual ley en la mano no hay problema. La chica mide más de 1,35m y ese es el único requisito que se pide para que una persona realice prácticas de conducción. No es necesario acreditar conocimientos teóricos. No es imprescindible haber alcanzado la mayoría de edad. Esos son sólo requerimientos que se exigen al futuro conductor cuando se presenta al examen que marca un antes y un después entre quienes aspiran a manejar un vehículo y quienes ya lo hacen.
Desde luego, el padre cumple con la reglamentación vigente al promover la hazaña. Sin embargo, el Fiscal de Menores ha estado estudiando la legalidad del caso, mientras que los Mossos d’Esquadra han abierto diligencias por dos supuestos delitos: uno por imprudencia grave por parte del padre en el ejercicio de la patria potestad y otro contra la seguridad del tráfico, al poner en peligro la integridad de la niña y promover que su hija conduzca sin una autorización administrativa. Hoy mismo la Fiscalía ha dado la razón a los responsables de la actuación policial.
Algo falla, entonces, cuando la Ley permite que un profesor de formación vial se lleve a su hija de 12 años a hacer más de 3.600 kilómetros de prácticas en etapas de 500 a 600km diarios mientras quienes velan por el cumplimiento de la Ley detienen el evento porque en todo este concierto alguna que otra nota suena desafinada. Ya se sabe que el Legislador siempre va por detrás de los legislados, pero…





