
Esta tarde, mientras salia de la oficina y me dirigía al tranvía, me ha dado por ponerme a contar semáforos. Mira, puntazos que le dan a uno de vez en cuando. Resulta que en paseo de poco más que unos diez minutos, he cruzado un total de trece semáforos (doce más uno, que diría aquél).
La cuenta sale rápida. Más de un semáforo por minuto. El motivo es simple, la zona se encuentra urbanizada siguiendo el clásico diseño en cuadrícula. Que aún suerte de ello, porque en otras zonas el entramado es completamente aleatorio y caótico, donde incluso a menudo es difícil avanzar en una dirección concreta.
Cada manzana tiene un tamaño que, a ojo de buen cubero, debe rondar los 150m. Obviamente no soy Usain, ni corro por la calle. Pero, ¿cuánto tiempo debo tardar en cruzar cada isla de casas? ¿Cuarenta segundos? ¿Un minuto? Y después, cada vez, de nuevo un semáforo.











