
El calor ya ha llegado. La semana pasada las playas de nuestro país se llenaban de gente ávida de lucir bronceado, que el invierno ha sido frío y lluvioso y apetece quitarse la ropa. Y para rehacernos del sol, nada mejor que una buena cervecita a la sombra, que la vida son cuatro días y la mitad nos la pasamos durmiendo o sufriendo la crisis.
Hasta ahí, todos estamos de acuerdo. La vida hay que vivirla. Sabemos también que una cerveza normal y corriente contiene alcohol: alrededor del 6% de lo que tomamos es alcohol puro y duro. Y también sabemos que, incluso en bajas proporciones, el alcohol es enemigo irreconciliable de la seguridad vial. Además, suele ocurrir que las bebidas que percibimos como inocuas por su bajo contenido de alcohol son las que consumimos en mayor medida, de manera que una cosa va por la otra. De media, dos cervecitas bastan para perder las facultades necesarias para conducir con seguridad.
Siendo así las cosas, la opción más socorrida por los conductores conscientes de los riesgos del alcohol consiste en echar mano de las cervezas sin alcohol, las cero-cero, las light… De todas formas, hay que tener claro que una light no es lo mismo que una sin y que una sin no es lo mismo que una 0,0. Hoy les daremos un repaso a todas ellas gracias a una comparativa realizada por la Revista Consumer, y veremos que algunas de ellas no nos convienen cuando estamos al volante.


