
A veces no basta con la buena voluntad de los conductores para lograr fluidez en el tráfico urbano, y es necesario dar una vuelta de tuerca a la infraestructura disponible y optimizarla. Esto es algo que puede resultar extremadamente complejo, pero a la vez realizable, y me ha gustado mucho ver la iniciativa de A Coruña para reorganizar el tráfico replanteando el uso del carril bus como una vía prioritaria para el transporte urbano.
No es una idea revolucionaria porque me recuerda mucho a la forma de gestionar el tráfico en las ciudades que tienen tranvía, y que tienen una red de semáforos sincronizada de forma que la prioridad es la puntualidad del transporte público. Sin embargo es una idea excepcional para reconvertir un carril bus obsoleto en una vía prioritaria más moderna y más eficiente, sobre todo.

Es evidente que el carril bus es, como bien dice su nombre, un carril especialmente habilitado para la circulación exclusiva de autobuses y taxis. Hasta aquí, todos de acuerdo. Pero en ciudades con una densidad de tráfico tan importante como, por ejemplo, Barcelona, y con un parque de motos de los más importantes de Europa, ¿cabría considerar la posibilidad que estos vehículos, por sus particulares características, puedan hacer uso de este carril?

