
Hace más de dos años, cuando hicimos nuestro breve especial contando la historia de la implantación de los guardarraíles en las carreteras españolas, finalizamos contando que la Audiencia Nacional había obligado a Fomento a indemnizar a un motorista fallecido después de impactar con una de estas barreras. Pues ayer mismo, la Generalitat de Catalunya ha sido condenada por el Tribunal Supremo a pagar 319.409,20 euros después de que un motorista golpease tras una caída un poste “H” de un quitamiedos que le provocó una paraplejia.
El primer atestado de los Mossos d’Esquadra fue la prueba principal para la primera sentencia y rezaba que Juan Manuel P. B. circulaba a una velocidad inadecuada. La carretera (Tossa a Blanes) es de 90 km/h y en la curva tiene una señalización con recomendación de 40 km/h. Un segundo informe pericial realizado por la defensa demostró que el accidentado circulaba entre 37 y 57 km/h, velocidad muy aproximada a lo recomendado en la vía y que coincide con las lesiones que se produjo tras la caída si exceptuamos la lesión de espalda.






