¿Pan o gasolina? En otoño habrá que empezar a elegir. Los biocombustibles son una alternativa energética que se viene explorando desde la década de los noventa para cumplir con el Protocolo de Kyoto que persigue la reducción del efecto invernadero. La idea inicial era frenar las emisiones de CO2 y hacer frente a la escasez de recursos fósiles empleando derivados vegetales como fuente de energía para la automoción.
Pero con el tiempo este recurso se ha revelado contraproducente. De un lado, porque los agricultores han priorizado el cultivo energético por encima del cultivo alimenticio, como sucedió en América y como comienza a suceder ya en Europa. Por otra parte, porque las emisiones de dióxido de carbono derivadas de la producción de biocombustibles podrían ser muy superiores a las derivadas de los combustibles fósiles.


