Artículos etiquetados como Seguridad Vial en Belgica

Cómo se plantean la Seguridad Vial en… Bélgica

Seguridad Vial en Bélgica

El caso de la Seguridad Vial en Bélgica es uno de esos ejemplos de países de la Unión Europea donde la situación está en plena evolución. Tradicionalmente Bélgica ha sido un estado donde la siniestralidad vial representaba un problema grave. Con una población de 11,2 millones de habitantes para un territorio de 30,528 km², sus cifras de mortalidad vial se van colocando, poco a poco, en niveles menos alarmantes, pero aún así tiene mucho camino por recorrer todavía.

En estrecha colaboración con el Service Public Fédéral de Mobilité et Transports funciona el Institut Belge pour la Sécurité Routière (IBSR), una entidad sin ánimo de lucro fundamental en Bélgica. Entre sus prioridades figuran la adecuación de la velocidad, el uso de los sistemas de retención infantil y el consumo de alcohol y drogas. Sobre este último punto, hay que tener presente que durante años Bélgica ha sido el país de nuestro entorno que tenía el mayor número de positivos en alcohol y cannabis detectados entre los heridos graves de tráfico.

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Benoît Lutgen y la ‘Carretera de la Vergüenza’

La Carretera de la Vergüenza, en Bélgica

Para ver la Carretera de la Vergüenza, que así ha sido rebautizada la N69, tenemos que viajar hasta Bélgica, hasta un rinconcito de Valonia situado cerca de las ciudades de Braives y Hannut donde encontramos una de esas carreteritas que pasan por medio del campo sin que haya prácticamente nada a lado y lado, pero que puede servir como catálogo de señalización vertical para los que aprenden a conducir. Hasta 250 señales han plantado en un recorrido de unos cinco kilómetros después de unas obras que han costado 300.000 euros a los belgas.

La carreterita tenía sus estrecheces y sus limitaciones, y la cerraron al tráfico. Tras reabrirla, la carreterita sigue igual de estrecha, sólo que “arreglada” a base de poner señales y más señales que advierten de que la carreterita sigue siendo estrecha y limitada.

No sabía yo que Bélgica rindiera culto a la España de Mihura y de Berlanga, pero en cualquier caso el ministro valón de Obras Públicas, Agricultura, Asuntos Rurales, Naturaleza, Bosques y Patrimonio Natural (sí, todo eso), el socialdemócrata Benoît Lutgen, se ha convertido en el foco de las quejas por este desaguisado, que podéis ver a continuación en un vídeo que no tiene desperdicio.

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Despiden a ‘Tarzán al volante’, el camionero rumano que salta y baila mientras conduce por la autopista

Tarzán al volante, el camionero rumano que salta y baila mientras conduce por la autopista

En la última semana se ha hecho más que popular este… personaje que pulula por YouTube. Se trata de un camionero rumano que, según dice, se aburría al volante mientras conducía su camión a todo trapo por la autopista que une Bélgica con Holanda. Total, que se puso a saltar y bailar en medio de la cabina mientras el control de crucero mantenía la velocidad de su vehículo. Su hermano se encargó de grabarlo con la cámara. Tarzán al volante, le llaman, pero el volante ni siquiera lo aguantaba más que con los dedos de un pie.

Ayer supimos que la empresa que lo contrató ha decidido ponerlo de patitas en la calle. Por su parte, el secretario de Estado de Transportes de Bélgica ha declarado que hará “todo lo posible” para impedir que este individuo circule por aquel país. Tal ha sido el revuelo que se ha organizado en torno a esta nueva tontería difundida a través de la red. Y no es de extrañar.

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Cuando un error transforma la tragedia en astracán

Llamada telefónica

Tras el siniestro, uno de los peores momentos ocurre cuando la Policía se pone en contacto con los familiares de la víctima. Cuando esta comunicación se realiza por vía telefónica, una voz desconocida pregunta si tal persona vive en la casa a la que están llamando. Entonces el interlocutor responde afirmativamente y a continuación recibe la peor de las noticias. Después de eso, el sonido que llega por el auricular se desvanece para ser sustituido por el llanto y el lamento del familiar de la víctima.

Es un momento trágico, sin duda. Pero hay ocasiones en las que un error puede hacer que ese momento trágico se retuerza hasta alcanzar tintes de tragicomedia, cuando no de astracanada. Sucedió en Bélgica algo digno de ser llevado a la pantalla por un buen guionista. Un par de agentes de la Policía se presentaron en casa de un señor y le comunicaron su propia muerte debido a una colisión en la que se vio implicada su moto.

Después de que el presunto fallecido declarara que todavía no había muerto, ni ganas, la Policía tuvo que convenir hábilmente que había incurrido en un error más que evidente.

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