
Para ver la Carretera de la Vergüenza, que así ha sido rebautizada la N69, tenemos que viajar hasta Bélgica, hasta un rinconcito de Valonia situado cerca de las ciudades de Braives y Hannut donde encontramos una de esas carreteritas que pasan por medio del campo sin que haya prácticamente nada a lado y lado, pero que puede servir como catálogo de señalización vertical para los que aprenden a conducir. Hasta 250 señales han plantado en un recorrido de unos cinco kilómetros después de unas obras que han costado 300.000 euros a los belgas.
La carreterita tenía sus estrecheces y sus limitaciones, y la cerraron al tráfico. Tras reabrirla, la carreterita sigue igual de estrecha, sólo que “arreglada” a base de poner señales y más señales que advierten de que la carreterita sigue siendo estrecha y limitada.
No sabía yo que Bélgica rindiera culto a la España de Mihura y de Berlanga, pero en cualquier caso el ministro valón de Obras Públicas, Agricultura, Asuntos Rurales, Naturaleza, Bosques y Patrimonio Natural (sí, todo eso), el socialdemócrata Benoît Lutgen, se ha convertido en el foco de las quejas por este desaguisado, que podéis ver a continuación en un vídeo que no tiene desperdicio.




