
¿Os acordáis el año pasado cuando hablamos aquà de las turboglorietas? Se trataba de un buen invento para “obligar” a los conductores a trazar correctamente las rotondas, evitando atascos y situaciones de peligro. Hace un par de años en Francia aparecieron las intersecciones divergentes en diamante o DDI (diverging diamond interchange), una magnÃfica solución para los cruces con autopistas.
Estos denominados intercambiadores de carreteras sufren un volumen de tráfico muy intenso, con multitud de cruces e intersecciones entre los distintos viales de acceso y salida de las autopistas y la carretera en la que desembocan, lo que produce atascos con suma facilidad en los que algunos vehÃculos se ven obligados a permitir el paso de hasta dos sentidos de circulación antes de poder ellos reemprender la marcha.

Ayer por la tarde, a la altura de la ciudad financiera, circulaba por la M-40 (sentido A6->A5) tan tranquilo, a 100 km/h, por el carril de la derecha. Este lugar suele ser un palco para presenciar las mayores burradas que pueden verse en autopista, y aún me acuerdo de la que vi ayer. De pelÃcula.






