
Si la semana pasada en Educación vial para niños nos explicaba cómo educar el comportamiento de nuestros retoños cuando viajan en coche, hoy nos centraremos en un vehículo algo más grande: el autobús. El transporte colectivo por excelencia, que una criatura se verá obligado a tomar no sólo cuando se desplace por la ciudad con sus progenitores, sino también cuando salga de excursión en su colegio.
Desde el punto de vista de la educación de un proto-adulto, el autobús representa un reto doble. Por un lado, no deja de ser un medio transporte, con todo lo que ello implica (que ya llevamos ocho artículos viéndolo). Por el otro, el autobús es un ambiente social, donde el niño o niña se ve obligado a compartir un espacio reducido con multitud de desconocidos.











