
He querido titular este post así, como la aventura de ser un novato tardío, aunque bien podría haber dejado el tema en simplemente ser un novato en el arte de conducir. Lo que pasa es que puede que por mi edad y tener ya el culo pelado en otras facetas de la vida vea las cosas de otra manera. No lo sé. Para ponernos en antecedentes, las razones que me han llevado a sacar el carnet de conducir por encima de los 30 son básicamente económicas y de logística. Antes de vivir en Extremadura, vivía y trabajaba en el centro de Madrid, y para las contadas veces que viajaba fuera, ya fuese a mi tierra (Galicia) o a cualquier otro lado, el tren en unos casos o el autobús primero y el coche de algún amigo o familiar que hacía el mismo camino al mismo tiempo solucionaban la papeleta. Y para ir a trabajar, los 30 minutos de metro no me decían “saca el carnet y cómprate un coche”. ¿Para qué?
Ahora veo el error, una cosa es comprarse un coche y otra bien diferente tener el carnet de conducir y poder hacerlo en caso de necesidad. Pero lo cierto es que durante años nunca me vi en la situación de necesitar transporte propio, y el uso de los transportes públicos y colectivos me resolvía la vida. Y también caminar. Ahora mismo la cosa es diferente. En Extremadura no hay una buena red de transporte público, no hay la gama de horarios que hay en Madrid, las distancias son enormes y entre destinos hay… carretera y sol.












