
Desde la aparición de las primeras formas de vida sobre la Tierra, hace ya unos cuantos días, la adaptación al medio ha sido la técnica clave para la supervivencia y la evolución de las especies. De hecho, esa cualidad se contempla como uno de los parámetros para medir la inteligencia de la persona: De cómo observe y comprenda la cambiante realidad que lo rodea, de cómo evolucione él mismo en su forma de pensar y de cómo aprenda a elaborar una respuesta adecuada a cada situación dependerá su éxito.
Cuando nos encontramos al volante, observamos nuestro entorno, seleccionamos los estímulos que nos interesan, pensamos cuál será la respuesta idónea para la situación que tenemos ante nosotros, la ejecutamos con acierto, y todo eso en un tiempo dado que para ir bien debe ser el menor posible, ya que la realidad que nos rodea cambia a un ritmo frenético, tanto mayor cuanto mayor sea la velocidad a la que circulemos.





