
Muchos turismos disponen de un filtro especial para el aire del habitáculo, que no es el mismo que filtra el aire antes de entrar a los cilindros del motor. Dicho filtro de habitáculo tiene una función muy importante, conseguir un aire más limpio y sano para los ocupantes.
La suciedad exterior se va acumulando en el filtro, y este va saturándose poco a poco. Si llega a tener demasiada porquería pierde mucha eficacia y es posible que se acabe introduciendo en el habitáculo igualmente. Los alérgicos deberían dar máxima prioridad al mantenimiento de este elemento.
El fabricante Bosch recomienda cambiar los filtros anualmente o cada 15.000 km. Pueden usarse más tiempo o kilometraje, pero tendrán menos efectividad. El gráfico lo deja claro. El momento más idóneo para el cambio es primavera, cuando se produce la floración de las plantas y se aumenta mucho la posibilidad de sufrir alergias.



