
Cuando llega el frío (y qué frío) estamos acostumbrados a ver máquinas depositando sal sobre nuestras carreteras. Todos sabemos que es para evitar que se forme una capa de hielo, o ayudar a derretirla si ya se ha helado. De esta forma, podemos continuar circulando seguro incluso cuando los termómetros caen bajo cero.
Pero supongo que no es tan habitual que nos preguntamos porqué la sal evita que el agua se solidifique. Hoy haremos un pequeño resumen de los principios físicos que intervienen en el asunto.
Para empezar, debemos recordar el motivo por el que el agua se convierte en hielo al reducirse su temperatura. Para ello, nos fijaremos en los ladrillos fundamentales que la forman: moléculas cuya composición conocemos todo, dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, H2O.



