
Mañana se cumple un año más del fatídico siniestro ocurrido en una carretera que discurre entre las localidades de Londres y Brighton. El conductor del automóvil, acompañado por su hijo de 18 años, tras circular con exceso de velocidad por un tramo descendende pierde el control y en su trayectoria impacta contra un árbol.
Se trataba de Henry Lindfield, de 42 años, natural de Brighton, quien tras sufrir diversas heridas y luego la amputación de una de sus piernas falleció al día siguiente en el hospital. Su hijo tras el impacto salió despedido del vehículo resultando ileso. Los hechos ocurrieron el 12 de febrero de 1898 y fue el primer conductor británico en morir a causa de las heridas sufridas.
A pesar de considerar el hecho como un suceso accidental sin tener en cuenta la participación directa del factor humano, ya aparece por aquellos años el exceso de velocidad como causa de accidente. ¿Alguien duda todavía de las imprudencias como antesala de los siniestros viales?









